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Clima en Toronto

El clima de Toronto tiene fama de ser muy frío. Y la verdad es que lo es, pero no todo el año. Pese a tener un invierno duro y frío, la primavera ofrece días muy agradables y el verano ofrece bastantes días de calor húmedo por la cercanía del lago.

Es cierto que el invierno en Toronto es frío, largo y requiere que cierto cambio de costumbres y adaptación, pero eso no quiere decir que sea tan difícil vivir en la ciudad durante esos meses. Durante el resto del año, la temperatura puede llegar a ser bastante agradable e incluso en el verano podemos bañarnos en las playas del Lago Ontario (no es tanto el clima de Toronto el que nos disuade de hacerlo, sino la mala reputación de la calidad del agua, pero es perfectamente posible).

Así que, si nos preguntamos cómo es el tiempo en Toronto, la respuesta es que dependerá mucho de la época en la que vayas a visitar la ciudad. En invierno tendrás que llevar ropa de abrigo (y buena), pero en verano te serán mucho más útiles las prendas de manga corta -y ni pensar en necesitar un abrigo-.

Así es el clima de Toronto

Para que podáis preparar vuestro viaje o estancia, os hemos preparado el siguiente gráfico interactivo del clima de Toronto que recopila todos los datos oficiales de temperaturas y precipitaciones en el aeropuerto de Toronto entre 1998 y 2017, para que podáis ver las temperaturas máximas y mínimas del mes y los días que escojáis, los años en que se registraron los valores máximos y mínimos en ese día y el porcentaje de veces que llovió o nevó en todo ese tiempo.

Podéis escoger un mes entero o un mes y días aislados (podéis escoger más de uno pulsando la tecla CTRL al elegir el día) y ver los principales datos de ese periodo.

El invierno en Toronto

La temperatura mensual media de los últimos 20 años (de 1998 a 2017) sólo está por debajo de los cero grados durante tres meses al año: diciembre, enero y febrero. De estos tres, enero es el más frío con alguna diferencia y el único mes en el que la media de las temperaturas máximas tampoco supera los 0 grados. No obstante, salvo en los días de grandes olas de frío, las temperaturas tampoco hacen que la vida en la ciudad sea imposible. El promedio de las temperaturas mínimas en enero y febrero no baja de los 9 bajo cero y la temperatura media no llega a los dos grados bajo cero en diciembre, casi cuatro en febrero y menos de cinco bajo cero en enero.

Claro que las temperaturas medias ayudan poco en los momentos de olas de frío, que pueden llegar a bajar las temperaturas por debajo de los 25 bajo cero. De los días que hemos analizado, el más frío fue el 13 de febrero de 2016, cuando el termómetro llegó a marcar 26,3 grados bajo cero. En ese tipo de casos, se recomienda evitar salir a la calle en la medida de lo posible, estar atentos a las recomendaciones oficiales y asegurarse de que tenemos suficiente comida para los días que dure el temporal. También hay excepciones al contrario, con días especialmente agradables. Por ejemplo, en diciembre de 2005 llegaron a registrarse 18,3 grados positivos en la ciudad.

Qué hacer en Toronto en Invierno

El clima de Toronto hace que en épocas de olas de frío intenso, cuando el termómetro baja de los 20 grados bajo cero, se hace muy difícil salir a la calle, pero no es lo habitual. Lo normal es que puedas moverte por la ciudad bien abrigado e intentando pasar el menor tiempo posible en el exterior, pero haciendo una vida completamente normal.

Hay una serie de recomendaciones habituales para los días del invierno. Por supuesto, salir bien abrigado, cubrir todas las partes del cuerpo que se pueda (manos, cuello, nariz, orejas), evitar permanecer mucho tiempo quieto en el exterior -por ejemplo, esperando el autobús o el tranvía-, hacerte con unos zapatos que no permitan entrar humedad al pisar la nieve del invierno para evitar llevar los pies húmedos y aumentar la sensación de frío, extremar las precauciones al conducir o simplemente al caminar para no tener un susto si hay placas de hielo debajo de la nieve o acumular algo más de provisiones en casa -más que por potenciales problemas de abastecimiento o aislamiento, por la pereza que da salir a comprar cualquier cosa a varios grados bajo cero-.

Para evitar el frío del invierno a la hora de movernos por el centro de Toronto, podemos movernos por los pasillos de la ciudad subterránea (el PATH), que comunican casi todos los lugares importantes del centro de Toronto: desde las estaciones de metro y tren, hasta el Air Canada Centre, pasando por los principales edificios de oficinas del Downtown o el centro comercial Eaton Centre.

La ciudad subterránea no es sólo una red de túneles, sino que en él encontramos tiendas y food courts en los que podremos hacer compras, tomar un café o comer sin necesidad de salir a la calle (algo muy habitual entre quienes trabajan en la zona). Está pensada para que no tengamos que salir a la calle en ningún momento si tenemos que ir al centro. Las estaciones de metro de la zona, así como la estación central de Union Station están comunicadas con él, con lo que podemos acceder gracias al metro desde cualquier punto de la ciudad. También los intercambiadores de metro y autobús tienen zonas cubiertas para no tener que esperar a la intemperie al cambiar de medio de transporte.

Si vas a hacer turismo en Toronto en invierno, aprovecha los días y horas de menos frío para visitar los lugares de interés en el exterior, muévete por el centro a través del PATH si el frío se te hace demasiado duro y busca planes alternativos para el caso de que te toque algún día especialmente frío o con nieve.

Museos como el Royal Ontario Museum o la Art Gallery of Ontario son especialmente interesantes y también tienes la posibilidad de irte de compras al centro comercial Eaton Centre. Si te abrigas bien y el tiempo no es demasiado desagradable, otro plan típico -y exclusivo- de los meses de invierno es ir a patinar al aire libre en la pista que está frente al Ayuntamiento.

Nieve en Toronto

Enero y febrero son los meses en los que hay más nieve en la ciudad. Los datos históricos nos dicen que en estos dos meses nieva aproximadamente el 35% de los días. Por cantidad, suele nevar algo más en febrero, pero la diferencia no es apreciable. Las bajas temperaturas suelen hacer que la nieve no se derrita inmediatamente, sino que permanezcan en la calle durante semanas y se vaya ensuciando y endureciendo a medida que pasa el tiempo y se va pisando.

A partir de mediados de febrero, el clima de Toronto se va suavizando y ya en marzo llega la época de deshielo, en la que la nieve acumulada en las calles se va deshaciendo poco a poco (aun así, las estadísticas nos dicen que hubo precipitaciones de nieve -de menor intensidad- en más de un 20% de los días de ese mes). En abril, con algo más de 7 grados de temperatura media y con posibilidad de días ya primaverales, tampoco es raro encontrarse alguna nevada aislada (un 6% de todos los días analizados).

En mayo ya no hay nieve -con una rarísima excepción en 2013, donde llegaron a caer unos copos un día- y el tiempo ya es absolutamente primaveral.

El Lago Ontario no suele helarse completamente, por lo que sigue habiendo rutas de barco a las Islas de Toronto salvo que el clima lo haga imposible. Lo que sí permite el frío es que las pistas de patinaje sobre hielo exteriores -especialmente popular la que está frente al edificio del Ayuntamiento de la ciudad- estén abiertas la mayor parte del invierno y permitan patinar gratis.

Donde sí influye de forma importante el hielo y la nieve es en las Cataratas del Niágara. En momentos de ola de frío es posible llegar a verlas congeladas (una vista fantástica, pero bajo un clima poco recomendable para la visita), pero no es lo habitual. Lo que sí sucede con cierta frecuencia es que caigan por ellas bloques de hielo procedentes del río, lo que hace que hasta bien entrada la primavera no pueda navegar el barco Maid of the Mist que nos permite visitarlas desde el agua.

Toronto es una ciudad preparada para la nieve y cuenta con un importante servicio de máquinas quitanieves y empleados que hacen el proceso de circular en invierno un poco menos difícil. Sin embargo, cada casa tiene la responsabilidad de quitar la nieve que se acumula en la parte de la acera que le corresponde, así que -dependiendo de donde vivas- es probable que te toque sacar la pala en algún momento del invierno y despejar la nieve.

Lluvia en Toronto

Según las estadísticas del clima en Toronto con las que hemos trabajado, en los últimos 20 años ha llovido algo más de un 30% de los días. Curiosamente, los meses menos lluviosos son los de invierno, ya que las precipitaciones son de nieve en muchos casos.

Los meses más lluviosos por número de días son octubre y mayo, ambos con encima de un 40% de días lluviosos. Por su parte, agosto no llega al 30%. Sin embargo, por cantidad caída en cada día de lluvia, los líderes son septiembre y mayo, cuando llueve menos días, pero con mayor intensidad.

Por histórico de lluvia, la segunda quincena de octubre suele ser el periodo con más posibilidades de que llueva. De los diez días con más porcentaje de lluvia, seis corresponden a esta época, entre ellos, el 27 de octubre, que ha registrado lluvias el 70% de los años.

Sin embargo, los días más lluviosos por volumen corresponden -extrañamente- a la época que va desde finales de abril a mediados de agosto. Esto se debe, sobre todo, a las tormentas de verano, que dejan grandes cantidades de agua en poco tiempo. En este tipo de precipitaciones se incluye la más fuerte de todas, que en julio de 2013 dejó más de 120 litros por metro cuadrado en la ciudad y provocó graves inundaciones.

Verano en Toronto

A partir del mes de abril, podemos empezar a hablar de la primavera en el clima de Toronto, aunque ya hemos visto que algunos años el frío puede prolongarse hasta bien entrado este mes. Desde ese momento, los habitantes de la ciudad empiezan a hacer más vida en la calle y a disfrutar de los parques y entornos naturales de la ciudad. Ya en mayo, zonas como High Park, the Beaches o las Islas de Toronto se convierten habitualmente en punto de encuentro y paseo al aire libre.

Cuando llega junio puede empezar a notarse los días calurosos, pero es en julio y agosto cuando realmente el calor se convierte en molesto y hace que el aire acondicionado sea bastante útil. La temperatura media máxima durante esos meses está alrededor de los 27 grados, con muchos días por encima de los 30 -y sin que sea raro que pase de los 35-. La temperatura máxima de los últimos 20 años fue de 37,90 grados en agosto del año 2001.

Lo más habitual en está época es aprovechar el buen clima de Toronto en verano para realizar actividades al exterior. Dentro de la ciudad, podemos acercarnos a las playas del Lago Ontario y bañarnos allí (actividad no extraña, pero tampoco excesivamente popular), sentarnos en la playa o practicar algún tipo de deporte. Si tenemos conocidos que vivan en casas con jardín, también es habitual que nos puedan invitar a barbacoas en los jardines de las casas. No obstante, la gran afición canadiense para los meses de verano es irse al campo -bien de camping, o bien a las casas de veraneo (los «cottages») para quien los tenga-.

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Montreal

Montreal

Montreal es la ciudad más poblada y la auténtica capital económica de la región francófona de Quebec (la administrativa es la Ciudad de Quebec). Una ciudad con una estructura mucho más europea que otras grandes urbes canadienses, muy joven y muy viva.

Turísticamente, también resulta muy agradable y, pese a que está a unas cinco horas y media de Toronto en autobús, es una buena opción para una excursión de un fin de semana.

A diferencia de la mayoría de las ciudades norteamericanas, el centro de la ciudad de Montreal se mantiene vivo después del final de la jornada laboral. La mayor parte de la vida de la ciudad se concentra alrededor de la Rue Ste. Catherine, comercial durante la mañana y zona de restaurantes por la noche.

Montreal cuenta también un una bella parte histórica en la zona del Vieux Montreal y el Puerto Antiguo, con calles estrechas y edificios con fachadas de piedra gris que recuerdan más a algunas ciudades francesas que a estilos arquitectónicos norteamericanos. Esta zona está situada junto al río St. Laurent y representa la parte más tradicional de la ciudad.

Para tener una visión completa de la ciudad de Montreal lo mejor es subir hasta lo alto de la colina del Mont Royal -que da nombre a la ciudad-. La zona de la colina es un parque y en su parte más alta cuenta con una plaza y un gran mirador desde el que se tiene la mejor vista de la ciudad. Al este de esta colina nos encontraremos con el barrio del Plateau, con sus tiendas de moda, sus restaurantes y, sobre todo, con las típicas casas de dos o tres alturas con las escaleras de forja curvas que son características de la ciudad.

Finalmente, otros puntos de la ciudad a tener en cuenta son las islas de Sainte Helene y Notre Dame que forman el Parque Jean Drapeau -donde se encuentran los restos de la Exposición Mundial de 1967 como la Biosphere y el circuito de Fórmula 1- y, para los aficionados al deporte, el área del Estadio Olímpico.

Quebec es la provincia de Canadá que tiene fama de tener una mejor gastronomía y Montreal es una prueba de ello. La cultura gastronómica y la forma de disfrutar de la comida es muy diferente en la región comparada con el resto del país. Basta con que nos demos una vuelta por el Vieux Montreal y miremos los platos y los restaurantes para darnos cuenta de ello. Es la zona más gourmet de la ciudad. No obstante, en la zona del Plateau o en el Boulevard St. Laurent también hay una serie de restaurantes y cafés más informales, aunque en toda la ciudad encontraremos una buena oferta gastronomíca.

Hay tres comidas que son típicas de la gastronomía de Montreal. La poutine es el plato más famoso de la región y otras zonas de Canadá también lo han adoptado como propio. Se trata de una base de patatas fritas, a las que se le añade una salsa de carne y queso suave en pedazos más los ingredientes que deseemos. Es una bomba de calorías, pero en restaurantes como La Banquise la preparan de modo excelente. También es famoso el pastrami o carne ahumada que preparan en Schwartz’s y, finalmente, los bagels también son muy típicos de la ciudad con un sabor muy diferente al de otros lugares. La panadería St Viateur, que podemos visitar, es el mejor lugar para disfrutarlos.

Tenemos muchas opciones para llegar a Montreal desde Toronto. Hay trenes -desde Union Station- y autobuses de Greyhound y Megabus -desde la estación de autobuses de Bay y Dundas- con bastante frecuencia y, para quien prefiera ir en avión, hay bastantes servicios de Air Canada o Porter Airlines desde el pequeño City Airport, en el centro de la ciudad. Lo más barato, sin duda, el autobús que tarda entre cinco horas y media y seis horas, dependiendo de las paradas que haga en el recorrido. Los de Greyhound obligan a cambiar de autobús en Ottawa y los de Megabus van directos.

Montreal es un viaje un poco largo para hacerlo en un solo día -salvo que no nos importe viajar de noche-, pero sí que es una opción muy agradable para una escapada de dos o tres. La ciudad se puede recorrer muy bien a pie y, si nos cansamos, el servicio de transporte público es bueno. Además, aunque el lenguaje oficial de la ciudad es el francés, encontraremos a muchas personas que puedan comunicarse con nosotros en inglés.

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Ottawa

Ottawa

Ottawa es la capital de Canadá. Cuenta con algo más de un millón de habitantes y es una ciudad administrativa donde gran parte de la actividad laboral y económica depende de la actividad gubernamental. Tiene fama de ser algo más conservadora y aburrida que Toronto, pero la vida diaria es también bastante más tranquila.

La ciudad de Ottawa está situada en el límite de las provincias de Ontario y Quebec y apenas cruzando el río que lleva el nombre de la ciudad llegaremos a la vecina ciudad de Gatineau, que ya pertenece a la provincia francófona. Aunque la mayor parte de la población de Ottawa es anglófona, a diferencia de en Toronto hay una importante comunidad francófona y la mayoría de la población es bilingüe.

Los mayores atractivos turísticos de Ottawa proceden de sus edificios oficiales y administrativos. El Parlamento de Canadá– Parliament Hill- es la imagen más popular de la ciudad y el principal monumento de la ciudad. Podemos verlo por fuera, pero también por dentro uniéndonos a alguno de los tours guiados al edificio. En las noches de verano se organiza junto a este edificio un espectáculo audiovisual sobre Canadá.

Es una ciudad que cuenta con muchos parques que ofrecen agradables posibilidades de paseo. Otra opción interesante para visitar es el Canal Rideau, que tiene una longitud de unos 200 kilómetros y atraviesa varias localidades del Este de la provincia de Ontario. Está declarado como Patrimonio de la Humanidad. En verano es agradable pasear a su alrededor, mientras que en invierno se congela y se convierte en la mayor pista de patinaje sobre hielo del mundo.

Ottawa es también una ciudad de museos, con el de Museo Canadiense de la Guerra, el de la Civilización o el de la Agricultura.

Hay comunicaciones frecuentes por transporte público entre Toronto y Ottawa tanto por tren como en los autobuses de Greyhound. El viaje suele durar alrededor de cuatro horas y el autobús suele ser algo más económico que el tren. Si queremos algo más informal, en Craiglist suelen anunciarse conductores que ofrecen transporte en furgonetas o coche compartido.

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Algonquin Park

Algonquin Park

El Parque Provincial de Algonquin es la principal referencia natural de la zona y uno de los parques naturales más apreciados del país. Está considerado como Patrimonio Histórico Nacional y su extensión protegida actual ocupa más de 7.500 kilómetros cuadrados, una superficie similar a la cuarta parte de un país como Bélgica. Por tanto, si queremos explorarlo bien puede llevarnos varios días, aunque también tenemos la posibilidad de acercarnos un día o un fin de semana para un paseo corto.

El parque cuenta con fantásticos paisajes naturales y uno de sus principales atractivos es caminar por la naturaleza a nuestro aire con la posibilidad de bañarnos en alguno de sus más de 2.000 lagos o hacer una ruta en canoa. Habrá también buenas posibilidades de ver animales, especialmente los castores, el animal nacional de Canadá. También tenemos la posibilidad de participar en excursiones de pesca, bicicleta de montaña o montar a caballo, ya sea por nuestra cuenta o con alguna de las empresas de los pueblos de alrededor que organizan estas actividades.

La mejor época para visitarlo es el verano, en el que podremos disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, sin los rigores del mal tiempo. También es interesante visitarlo a principios del otoño, cuando las hojas de los árboles cambian de color antes de caer. En invierno, no obstante, aunque frío y aislado, es una buena opción para los aficionados al esquí de fondo, con varios caminos abiertos.

El camping es una de las opciones más interesantes para alojarse en la zona si queremos quedarnos varios días. Alrededor del Parque hay varias zonas acotadas para la acampada -aparte de otros campamentos con bungalows y otras construcciones- y dentro se nos permite la acampada sólo en aquellos lugares a los que se puede llegar a pie o en canoa, para evitar la entrada masiva de turistas.

Llegar desde Toronto a Algonquin Park en transporte público no es fácil. Hay que ir hasta Maynooth en un autobús de Greyhound -con transbordo incluido- y, desde allí, buscar algún medio de transporte hasta el parque. Hay varios operadores turísticos en Maynooth que ofrecen excursiones o actividades que pueden acercarte hasta allí. El viaje en autobús desde Toronto a Maynooth dura alrededor de cuatro horas y el servicio no es muy frecuente, así que mira los horarios antes de planear el viaje.

Aparte de esto, hay un servicio de autobús en los meses de primavera y verano llamado Parkbus, que hace el recorrido entre Toronto y el Parque. Eso sí, es muy irregular y no tiene periodicidad, por lo que hay que tener muy en cuenta los días de salida y regreso en su web: www.parkbus.ca. Lo mejor para llegar hasta allí es, sin duda, alquilar un coche.

Eso sí, hay una compañía de turismo llamada Ontario Adventure Tours que cuenta con un un tour de un día desde Toronto que puede resultar más barato que hacer la excursión por nuestra cuenta.

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Niagara on the Lake

La región del Niágara

Fuera ya de lo que es la zona más cercana a las Cataratas del Niágara, toda la zona ofrece paisajes y posibilidades de excursiones muy interesantes simplemente acompañando al río Niágara en su recorrido hasta el Lago Ontario y su desembocadura en Niagara on the Lake. El recorrido podemos hacerlo en coche, en bicicleta o con la ruta de autobuses turísticos de Niagara Falls.

A tres o cuatro kilómetros de las Cataratas, siempre en el lado canadiense, nos encontramos con el centro histórico del pueblo de Niagara Falls. La localidad vivió tiempos mejores, pero sigue contando con la estación de autobuses y la de ferrocarril y, si nos damos un paseo por ella, tendremos la oportunidad de ver un pueblo decadente y que, en algunas zonas, parece casi un pueblo fantasma. Es una visita curiosa.

Siguiendo paralelos al cañón del río, que va bastantes metros por debajo de la carretera principal y ofrece vistas interesantes, llegamos hasta el remolino de 365 grados, que es una gran balsa de agua en el río en el que el agua entra, da una vuelta completa y sale en otra dirección. El remolino es curioso, pero nada del otro mundo, aunque sí que es muy llamativo un pequeño funicular construido a principios del siglo XX por el ingeniero español Torres Quevedo que lleva por nombre Spanish Aerocar.

Más adelante, nos encontramos con jardines entre los que podemos visitar la reserva de mariposas de Niagara Falls o el reloj de flores. Durante el recorrido podremos contemplar también una de las presas eléctricas más grandes de América del Norte o visitar algunas zonas que fueron claves en las escaramuzas bélicas entre Estados Unidos y lo que entonces eran las colonias británicas en Canadá a principios del siglo XIX.

Finalmente, después de atravesar algunos campos de frutales e intuir las zonas de las viñas donde se produce el vino local, llegamos a Niagara on the Lake, que es un pequeño pueblo tranquilo, de arquitectura colonial, donde el río Niagara llega al final de su recorrido en el Lago Ontario.

Niagara on the Lake no deja de ser un pueblo turístico. Pequeño, pero encantador, con casas unifamiliares y algún pequeño carruaje de caballos dando paseos a los turistas en temporada alta. Es famoso, también, por sus tiendas de dulces y golosinas varias. Con poco más de media hora de paseo podremos verlo en su totalidad.

La región del Niágara ofrece también grandes posibilidades de excursiones para los amantes del vino. Es la gran región vinícola de Canadá y en los alrededores de Niagara on the Lake podemos encontrar numerosas bodegas pequeñas que producen vino de una calidad más que aceptable. Es posible, incluso, unirnos a alguna ruta vinícola por la región e ir probando sus caldos de bodega en bodega.

No obstante, lo más habitual es unirse a alguna de las excursiones organizadas desde Toronto a las Cataratas del Niágara que tienen como última parte del recorrido las visitas a Niagara on the Lake y las bodegas (como éste) y aprovechar el mismo día para ver toda la zona.

El vino más característico de la región es el llamado icewine y tiene un curioso proceso de elaboración. Las uvas se recogen cuando están congeladas, lo que hace que el agua de su interior se haya convertido en hielo y que al exprimirlas se obtenga un mosto muy concentrado y muy dulce. Se necesitan muchas más uvas para elaborar uno de estos vinos que uno normal, por lo que el precio es también más caro. El icewine de la región del Niágara se vende en botellas pequeñas y se ha convertido, también, en un recuerdo típico de la zona.

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